Consagración al Corazón de Jesús Jesús Santísimo Dios Sacramentado, aquí estamos tus nuevos discípulos, para ofrendarte todo nuestro ser: desde la raíz de nuestro cabello, hasta la planta de nuestros pies. ¡Tómalo Señor Jesús! Para que tú ya no sufras más, nosotros somos el bálsamo de reparación; y junto con tu madre santísima, adoramos las llagas de tu Divino y Santísimo Cuerpo. ¡Señor Jesús! cúbrenos con tu sangre preciosa, y hacemos votos de mártires; para la salvación de las almas y el pronto reinado de tu Sacratísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de Tu Madre Santísima. Amén.



Consagración al Corazón de María “Oh, Corazón Inmaculado de María, yo consagro todos mis sentidos, mi sexualidad, mis sentimientos, intenciones, obras y motivaciones, a tu maternal protección. Que los rayos que brotan de tu Corazón, ceguen las insidias del diablo que desea herir a tu amado Hijo valiéndose de mi debilidad.A partir de hoy, guárdame en la virtud de la pureza; y lo que el Altísimo disponga para mi, sea al final de mis días, la ofrenda de un corazón que se esforzó por ser grato a sus ojos. Madre, a ti confío este deseo de mi corazón.” Amén, amén, amén…

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Escrito por Administrator   
Jueves, 12 de Octubre de 2006 05:00

La Fraternidad de la Divina Misericordia de los Sagrados Corazones de Jesús y María nace el 2 de febrero de 1984, con algunas laicas que conformaban un grupo de oración en la Parroquia "Jesús Pan de Vida" dirigido por su párroco, el Padre Teófilo Rodríguez, deciden aceptar el llamado que sentían en sus corazones a vivir en comunidad siendo testigos del Evangelio en el mundo; conformaron el grupo seis (6) hermanas.


El Padre Teófilo y hermanas sintieron la necesidad de manifestar su amor a Dios por medio de alguna obra de Misericordia, por lo que comenzaron a investigar cuál era la mayor necesidad de la diócesis en el momento; optaron por la atención a niños en situación de abandono y maltrato y a los pocos meses cada hermana tenía uno o más niños en sus casas, con sus familias. Surge entonces la inquietud de adquirir un sitio donde instalarse con los niños. Sin medios económicos, pero muy confiados en la Providencia empiezan la búsqueda del lugar apropiado, mientras las hermanas se enfrentan al nuevo reto que el Señor les lanzaba: vivir en comunidad, abandonar familia y profesión para seguirle y servirle.

Una tarde en que el Padre Teófilo visitaba un área en las afuera de la ciudad de Colón, República de Panamá, se detuvo en un terreno identificado como: "Propiedad Privada." Maravillado con el hermoso paisaje y atraído por "algo especial" bajó del auto y dijo "este es el terreno ideal para la obra". Al poco tiempo recibió una llamada telefónica de una persona interesada en donar un terreno; para sorpresa del Padre, el terreno era exactamente el mismo en el que se había detenido semanas atrás. Poco después, con escasos recursos económicos se inicia la construcción de una pequeña casa que incluía una capilla, para dar albergue a los primeros habitantes de la Ciudadela Jesús y María.

El 27 de septiembre de 1991, día de san Vicente de Paúl, sin contar con las condiciones mínimas necesarias, como agua y un camino de acceso, pero con muchísima ilusión en sus corazones, se trasladan a la Ciudadela Jesús y María, ubicada en la provincia de Colón, corregimiento de Sabanitas, las primeras cuatro hermanas con cuatro niños, dando inicio al funcionamiento de la obra.
Actualizado ( Domingo, 04 de Mayo de 2008 20:11 )