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Consagración al Corazón de María “Oh, Corazón Inmaculado de María, yo consagro todos mis sentidos, mi sexualidad, mis sentimientos, intenciones, obras y motivaciones, a tu maternal protección. Que los rayos que brotan de tu Corazón, ceguen las insidias del diablo que desea herir a tu amado Hijo valiéndose de mi debilidad. A partir de hoy, guárdame en la virtud de la pureza; y lo que el Altísimo disponga para mi, sea al final de mis días, la ofrenda de un corazón que se esforzó por ser grato a sus ojos. |





